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AMLO quiere más trenes en un país que no puede cuidarlos
NACIONAL | | 2018-08-10 |
(Foto: Especial)
El próximo Gobierno federal tiene grandes planes para que los trenes sean un motor del desarrollo económico del país, aunque primero debe evitar que los roben.
Al sureste de la Ciudad de México, a unas cuatro horas de camino, está el municipio de Acultzingo, en Veracruz. Es un lugar pobre, enclavado en las montañas de la Sierra Madre. Ahí, la mayoría de sus habitantes trabajan la tierra para ganarse la vida, cultivan maíz y aguacates, y crían vacas y cerdos. También roban trenes. Muchos trenes. Tantos, que de hecho Acultzingo no es solo la capital del robo de ese medio de transporte en México sino, posiblemente, del mundo. Y esto puede significar un especial dolor de cabeza para Andrés Manuel López Obrador.

Tan solo el año pasado, se cometieron 521 delitos contra trenes de carga en la localidad. Y una parte de esos incidentes no guardaba ninguna semejanza con los pequeños delitos corrientes registrados en las ciudades más grandes del norte de México, como vandalizar un vagón o robar señales ferroviarias. No, se trata de crímenes orquestados de mayor envergadura, que a menudo empiezan con un simple y rudimentario truco que data de los días de la Revolución, como colocar piedras sobre las vías e involucran a pequeños ejércitos de ladrones que se lanzan sobre los descarrilados vagones para llevarse el botín.

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Han robado tequila, zapatos, papel higiénico, llantas, todo lo que pueden. Un asalto particularmente violento, en el cual descarrilaron decenas de vagones a unos pocos kilómetros al este de Acultzingo, en Orizaba, significó para el gigante ferroviario Grupo México Transportes más de 300 millones de pesos en pérdidas, y causó la muerte de un maquinista. Y en las oficinas de Mazda Motor en Ciudad de México, los ejecutivos estaban tan cansados de que sus vehículos llegaran incompletos que empezaron a enviar algunos por carretera. Analistas estiman que esto supone un gasto extra de 30 por ciento sobre sus costos de transporte. (Mazda declinó proporcionar cifras.)

Las autoridades están tan desbordadas por la gran cantidad de asaltantes que prevalece una sensación de impunidad en la zona, dice el analista de riesgo político Alejandro Schtulmann. “El problema no para de empeorar”, señala el también director de la consultora EMPRA.

Es este tipo de impunidad extrema lo que hace que algunos observadores de México se pregunten a veces si el país es una especie de Estado fallido al que se le dificulta gobernar la totalidad de su territorio. Los homicidios continuamente alcanzan tasas récord. Los secuestros también van en aumento. Refrenar estos delitos, al menos en cierta medida, pronto será tarea de Andrés Manuel López Obrador, el próximo presidente del país que arrasó en las elecciones del 1 de julio gracias, en parte, a su promesa de restaurar la ley y el orden.

El reto será importante para el presidente electo, no solamente porque este tipo de crimen aumentó 19 por ciento en el primer trimestre del año, sino porque uno de los grandes planes de López Obrador es modernizar y crecer la red ferroviaria del país. Dentro de su proyecto está renovar el ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, desde Salina Cruz en Oaxaca hasta Coatzacoalcos en Veracruz. También está el proyecto “Tren Maya” que contempla un tren turístico transpeninsular para comunicar algunas ciudades desde Cancún hasta Palenque.